Mi vida es arte porque no se limita a existir: se compone.
Cada día es una decisión estética y ética, un gesto consciente entre el caos y el sentido. Mi vida es arte porque la he trabajado como se trabaja un lienzo: con errores visibles, capas superpuestas, silencios necesarios y una voluntad constante de verdad.

Mi actitud es arte porque es una postura ante el mundo.
No es automática ni sumisa: es elegida. En ella hay carácter, resistencia, apertura y cuidado. Mi actitud es arte porque transforma lo cotidiano en acto consciente y convierte cada encuentro en una posibilidad de belleza o aprendizaje.
Mis palabras son arte porque no solo informan, sino que vibran.
Nacen del pensamiento y pasan por el cuerpo antes de salir. Mis palabras son arte porque buscan nombrar lo invisible, ordenar el dolor, compartir la luz y dejar una huella honesta en quien las escucha o las lee.

Una noche en la esquina del mundo. Casa Templo del Arte Cubano.
Mis fotos son arte porque detienen el tiempo sin matarlo.
Son fragmentos de realidad filtrados por la emoción, la memoria y la intuición. Cada fotografía es una mirada que decide qué merece ser visto y qué puede permanecer en sombra.
Mis poemas son arte porque no explican: revelan.
Son respiraciones profundas del alma, heridas que aprendieron a hablar, preguntas que no necesitan respuesta. El poema es arte porque nace de la necesidad interior, no del adorno.












Los eventos que organizo, los Talleres de Artes Visuales, también son arte porque crean espacio.
Espacio para pensar, para sentir, para equivocarse y descubrir. Son arte porque generan comunidad, activan conciencia y convierten el aprendizaje en experiencia viva.
Mis pinturas son arte porque condensan tiempo, cuerpo y espíritu.
En ellas no solo hay color y forma, hay decisiones, renuncias, fe y búsqueda. Cada pintura es un territorio donde lo interno se hace visible.






Pinturas en pequeño formato de la serie: Santa Bárbara Bendita Técnica Mixta/Tablero de lienzo imprimado 2022
Mis dibujos son arte porque son origen.
Línea primaria, pulso directo del pensamiento. El dibujo es arte porque es verdad sin maquillaje: mano, ojo y corazón alineados en un mismo gesto.


Pinturas en pequeño formato de la serie: Santa Bárbara Bendita Técnica Mixta/Tablero de lienzo imprimado 2022 Detalle.


Yo soy negro. Yo soy cubano y soy una buena persona porque antes que cualquier etiqueta hay humanidad.
Eso, en sí mismo, es una obra de arte ética: existir con dignidad, con memoria, con amor, sin renunciar a la bondad. Ser una buena persona en un mundo que empuja al cinismo es una forma profunda y silenciosa de creación.
Mis performances son arte porque ponen el cuerpo como lenguaje. No representan: encarnan.
Son arte porque exponen vulnerabilidad, presencia y riesgo, recordando que el arte también ocurre en el aquí y ahora, sin red.








Casa Templo del Arte Cubano.

Trabajando en una obra de la serie: La Reina Rota Técnica Mixta/ Papel Cansón 2016 – 2017 Pinturas para ilustrar el libro de poemas: La Reina Rota deleita cubano Nilo Julián González Preval.
La Reina Rota N 1
Tengamos compasión
que la reina esta rota
pocos saben
es decir se demoran
comprender
compartir
cercenar es difícil
caer como se caen los copos de sal
sobre esta arena de nieve
en la puerta mecánica de Dios
no los olviden
que la Reina
mi padre
el cocinero de los bajos
mis hermanos
el que espera la verde
el que cruza con roja
y muere
el desencanto
los grillos perdidos
Yo soy un Educador. Yo soy un maestro.
la cigarra en la tierra

Técnica Mixta/ Papel Cansón 2016 – 2017 Pinturas para ilustrar el libro de poemas: La Reina Rota deleita cubano Nilo Julián González Preval.
la miel
la ceniza
el jazmín de noche con pimienta
el raton y el circo de leones mentirosos
la bruja y su espera desmedida
su arco de madera y el cañón de plumas
con que la reina consagra
cada una de todas las desgracias
los gritos de sudor
el blanco de los dientes
la simple y amada
la fugas ceniza del volcan.






Técnica Mixta/ Papel Cansón 2016 – 2017 Pinturas para ilustrar el libro de poemas: La Reina Rota deleita cubano Nilo Julián González Preval.

Esta belleza se llama Hera y es una hermosa y tierna Pomerania que dos o tres veces a la semana me acompaña en mis mañanas de estudio. Ella juega en su parque con sus amigos y yo dedico unas horas a estudiar.

Esta belleza de animal se llama Oreo, tiene cinco años y es rescatado de un refugio. El decidió ser mi compañero en este viejo que recién comienzo. Juntos aprendemos. Juntos reímos. Juntos vivimos.
Aprender, descubrir, comprender, se ha vuelto capital en el proceso de adaptarme a un mundo tecnológicamente desarrollado donde es imprescindible asumir una manera de aprender progresiva, escalonada y constante.
No se detienen los avances tecnológicos y no se detienen los avances en el campo de la Educación Artística y de los procesos cognoscitivos que permiten una silenciosa resiliencia adaptativa.
TALLER DE EDUCACIÓN ARTÍSTICA – Otra forma de ser un artista.
Ayudar a otros en su educación artística es, para mí, una forma de devolver la vida a la vida.

Trabajando en el PAMM. Mural colectivo. Técnica Mixta/Papel industrial/Medidas variables. 2014.
No enseño desde la altura del saber, sino desde la experiencia compartida. He aprendido que el arte no se transmite como una fórmula, sino como una llama: se acerca, se cuida, se ofrece. Todo lo que otros me dieron —una palabra justa, un gesto de confianza, una corrección a tiempo, un silencio respetuoso— vive ahora en mi manera de acompañar a quienes buscan su propia voz.




Educar y enseñar es agradecer: es reconocer que nada de lo que soy se construyó solo, y que el conocimiento, cuando no se comparte, se marchita.




Siento ese deseo en el corazón porque comunicar es mi naturaleza. Soy un comunicador no solo por lo que digo, sino por cómo escucho. Soy un trabajador socio-comunitario porque entiendo el arte como un puente real entre las personas, un espacio donde la sensibilidad ordena lo humano y lo vuelve habitable.

Enseñar es crear condiciones para que el otro descubra su fuerza, su mirada, su ritmo. No impongo caminos: abro puertas. Y en ese acto sencillo y profundo —acompañar, cuidar, transmitir— encuentro sentido, dignidad y una forma silenciosa de amor.






Ayudar a otros en su educación artística es, para mí, una forma de devolver la vida a la vida. No enseño desde la altura del saber, sino desde la experiencia compartida. He aprendido que el arte no se transmite como una fórmula, sino como una llama: se acerca, se cuida, se ofrece. Todo lo que otros me dieron —una palabra justa, un gesto de confianza, una corrección a tiempo, un silencio respetuoso— vive ahora en mi manera de acompañar a quienes buscan su propia voz. Educar y enseñar es agradecer: es reconocer que nada de lo que soy se construyó solo, y que el conocimiento, cuando no se comparte, se marchita.

